Hay buques frenados por un derrumbe en el canal de navegación: “Los barcos no pueden salir”

La caída de una pared del canal dificulta el tránsito sobre el río Paraná en un momento clave.

“Los barcos no pueden salir porque no tienen el margen de seguridad adecuado”, dijo a Reuters Guillermo Wade, gerente de la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas (CAPyM).

Ayer se produjo la caída de una porción del veril (pared del canal) del Río Paraná a la altura del kilómetro 390 en la zona de Arroyo Seco al sur de Rosario.

“Este acontecimiento generado por causas naturales y que puede ocurrir con algún grado de frecuencia, provocó en esta ocasión, mayores preocupaciones y complicaciones, por el contexto de bajante histórica en el que ya se encuentra el Río Paraná desde hace varias semanas”, explicó en un comunicado Jan De Nul, empresa a cargo de la concesión de la hidrovía.

Por el derrumbe se produjo una pérdida adicional de más de 1,5 metros de profundidad: “A la brevedad concurrieron al lugar las dragas Alvar Nuñez Cabeza de Vaca y la draga Manzanillo con el objetivo de restablecer en el menor plazo posible las condiciones de navegabilidad del río en dicha zona”, informó la empresa consecionaria.

Según indicaron, al momento ya se ha recuperado más de un metro de profundidad y la draga Manzanillo continua trabajando intensamente en el lugar.

Además de la profundización, se evalúan todas las alternativas, incluyendo la posibilidad de cambiar la traza navegable del canal en esa zona.

Desde Jan de Nul remarcan que están trabajando con toda la capacidad técnica de la compañía de manera continua las 24 horas del día para aliviar prontamente los efectos del suceso.

El objetivo también es compensar la extraordinaria bajante del Río Paraná, que genera numerosos problemas en la logística de la cosecha.

“Un barco habitualmente carga unas 50.000 toneladas de granos. Te estás perdiendo unas 11.000 toneladas por barco, cerca de un 24% de la carga que habitualmente tenés en esta época del año”, comentó Wade para graficar el impacto.

“Lo que está sucediendo hoy es que aquellos barcos que estaban cargando ya en las 32 terminales de esa zona están cargando menos todavía de lo que ya venían cargando” debido a una histórica bajante en el nivel de Paraná, señaló a Reuters Gustavo Idígoras, titular de CIARA (Cámara de la Industria Aceitera de la República Argentina) y CEC (Centro Exportador de Cereales).

La Bolsa de Comercio de Rosario destaca que los efectos de la bajante del Río Paraná resultan multidimensionales: “En el plano económico, por su impacto sobre el principal complejo exportador de la economía argentina, así como también en otras actividades fundamentales para la subsistencia de la región como la pesca, la potabilización de agua, pero también en lo ambiental al afectar el ecosistema del río”.

En lo que hace efectivamente al complejo agroindustrial exportador del Gran Rosario, los problemas logísticos, de transporte y de industrialización detallados en el cuadro adjunto implican una pérdida para la economía argentina de US$ 244 millones en el primer cuatrimestre de 2020.